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Ayotzinapa, la expansión global de una causa

Cuando desaparecieron los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa la madrugada del 27 de septiembre del 2014, pocos sospechaban que un año después las redes mexicanas y globales seguirían reivindicando justicia. Tampoco que dicho proceso provocaría la sincronía de ecosistemas sociales tan dispares como el del zapatismo, el de la huelga de estudiantes de 1999 o el de #YoSoy132. El caso Ayotzinapa fue el punto de llegada de muchas causas mexicanas, de movimientos sociales de América Latina y del mundo. Y al mismo tiempo fue el punto de partida para una nueva ciudadanía que nunca se había atrevido a demostrar su indignación por cuestiones similares. Muchos perdieron el miedo. Muchos salieron a la calle. Muchos tomaron las redes. Muchos dialogaron con la diferencia, unidos por una causa. Un año después seguimos sin respuestas sobre lo que pasó con los normalistas de Ayotzinapa. Sin embargo, la intensidad del proceso social ha trastocado el horizonte político mexicano. Y ha abierto una inédita conexión de movimentos de todo el mundo. ¿Qué ha significado el caso Ayotzinapa en las luchas sociales mexicanas y/o globales?

La investigación Nuevas dinámicas de comunicación, organización y acción en América Latina. Reconfiguraciones tecnopolíticas, encargada por la oficina de OXFAM GB en en América Latina, tenía como objetivo mapear cómo las redes sociales digitales están modificando el comportamiento político de la sociedad latinoamericana. A la metodología de una investigación clásica – fuentes primarias, secundarias… – se le añadió el estudio de big data, análisis de datos de extraídos de redes sociales digitales. Y el caso de Ayotzinapa, con su universo de hashtags y campañas, es uno de los platos fuertes de la investigación. El trabajo lo he realizado en colaboración con Alejandro González (Outliers Collective), con ayuda y algunos datos cedidos por Alberto Escorcia, fundador de YoSoyRed. La principal hipótesis de datos de la investigación era que la explosión nacional y global de Ayotzinapa fue posible gracias, entre otras cosas, a la actividad de los nodos de #YoSoy132. En ese caso, comprobaríamos que en la era de la multi pertenencia y del activismo causal se producen mutaciones rápidas e imprevisibles en los sistemas red (ecosistemas sociales). Un conjunto de nodos pasa en deterinado momento a militar en una causa concreta, propiciando el surgimiento de un nuevo proceso, movimiento o campaña. ¿Habría habido una explosión tan grande de apoyo a los normalistas de Ayotzinapa si anteriormente no hubiera surgido el movimiento #YoSoy132? Teníamos esa sospecha al inicio de la investigación. Ahora podemos confirmarlo.

Para intentar comprobar la hipótesis, el primer paso fue extraer los datos de los hashtags de Twitter más importantes desde la explosión de Ayotzinapa: #TodosSomosPolitecnico, #Ayotzinapa, #Ayotzinapa43, #AccionGlobalPorAyotzinapa, #YaMeCanse, #AyotzinapaSomosTodos, #Ayotzinapa7meses, #Eurocaravana43, #caravana43 y #caravana43Sudamerica. A su vez, fueron incluídas búsquedas concretas, para mapear la expansión global del proceso, como “venezuela #Ayotzinapa”,”ecuador #Ayotzinapa”, “ferguson #Ayotzinapa” o “bolivia #Ayotzinapa. Curiosamente, de entre los millones de tuits rescatados entre el 31/12/2013 y el 01/08/2015, surgieron dos hashtags no planeados: #FueElEstado y #Atenco. Y entonces, nos lanzamos a intentar mapear la topología de la red surgida de todos esos hashtags. Antes de entrar en detalles sobre dicha red, vale la pena repasar el surgimiento del hashtag #YaMecansé, que la investigadora Rossana Reguillo define como el “más importante de la historia de México”.

El hashtag surgió el viernes 7 de noviembre de 2014, cuando el procurador del Estado Jesús Murillo Karam pronunció la frase “Ya me cansé” para concluir una rueda de prensa. #YaMeCansé se convirtió en trending topic, marcando un agua divisoria en la secuencia de Ayotzinapa, activando el empoderamiento. El mismo día apareció una pintada en la Procuraduría General de la República de la Ciudad de México (“#YaMeCansé del miedo”, a cargo del colectivo Rexiste), estallaban los carteles y hashtags como #FueElEstado y nacía la plataforma YaMeCanse.mx. Un día después, el hashtag se expandía a Estado Unidos, España e Inglaterra. El hashtag llegaría a ser trending topic durante 26 días y provocaría la aparición de cientos de nodos alrededor de un nuevo imaginario.

El trending topic global (20 de noviembre) acompañó a las cientos de protestas en las calles mexicanas. La plataforma YaMeCanse.mx, que se definía como “una red completamente apartidista” consiguió desactivar el miedo con lemas agregadores y optimistas. La plataforma #YaMecansé aprovechó para incentivar la auto organización ciudadana alrededor de una nueva metanarrativa sin componentes ideológicos clásicos. El tutorial de YaMeCanse.mx para enriquecer el hashtag recomendaba los “mensajes alentadores que alienten a la gente a movilizarse y auto-organizarse”, “piezas emocionales” y ser “contundente y positivo”. De esta manera, un grupo pequeño de activistas consiguió canalizar la rabia colectiva hacia un lugar de construcción política. Algo grande se estaba fraguando. Pocos intuían el alcance de esas acciones.

El 03 de diciembre, #YaMeCansé salió de los asuntos más hablados de Twitter, probablemente a la combinación del propio algoritmo de Twitter (que penaliza los asuntos que llevan muchos días entre los destacados) y a un ataque coordinado de 50 mil bots que, según el especialista Alberto Escorcia, colocó spam en el hashtag para confundir a dicho algoritmo. La inteligencia colectiva y las sincronizaciones de diferentes indignaciones históricas provocaron el surgimiento de #YaMeCansé2 y de una secuencia de hashtags coordinados que llegaría hasta #YaMeCanse27, manteniendo la cuestión de Ayotzinapa viva en las redes y los medios. El nuevo sistema red de la indignación del caso de Ayotzinapa continuaría provocando acciones. Seguían naciendo nuevos nodos. Brotaban, multiplicadas, campañas en todo el mundo.

ayotzinapacompleto

Grafo compuesto por todos los hashtags

Volvemos a la hipótesis: ¿fue relevante la existencia del ecosistema de #YoSoy132 en la explosión de #YaMeCansé y Ayotzinapa? El estudio de datos realizado sobre los hashtags #YaMeCansé y #YaMeCansé2 así lo prueba, dejando en entredicho la teoría de los grandes medios de que #YoSoy132 desapareció, fracasó o terminó. Algunos de los nodos de #YoSoy132 fueron muy relevantes en la explosión del #YaMeCansé, como @global132, @132extranjero, @Coordinadora1DM, @YoSoyMedia132 o @masde131. Otra de las novedades: existió una sincronía de cuentas colectivas de procesos previos a #YaMeCansé, como el zapatismo, los derechos humanos, el hacktivismo… Entre ellas destacarían @DDHH_Chiapas (Comité de Derechos Humanos de Base de Chiapas Digna Ochoa), @desinformemenos, @cghUNAM (“UNAM en rebeldía”), @loquesigue_ (YoSoyRed), @Julio Astillero y @Anonopshispano.

Una de las características del estudio realizado sobre #YaMeCansé es que quienes conectaron las diferentes comunidades y conversaciones fueron nodos con pocos seguidores. Ninguna de las celebridades o influencers fueron relevantes en la intermediación y conexión. Además, en #YaMeCansé, los ecosistemas previos conviven con una ingente cantidad de nuevos nodos que funcionan alrededor del nuevo imaginario, como @ayotzinapa2, @ayotzinapafeed, @accionglobal_mx o @43global.

La red compuesta por el conjunto de hashtags alrededor de la indignación de Ayotzinapa es ligeramente diferente al de la explosión #YaMeCansé. Aunque los nodos pobres son los conectores más importantes, existen cuentas que ejercen un destacado papel de hubs, tanto por su capacidad de viralizar el contenido como por su intermediación entre conversaciones dispares. Dichos hubs son periodistas, medios independientes o progresistas, como @pajaropolitico, @aristeguionline o @julioastillero. Algunas celebridades sociales y activistas son extremandamente importantes, como @epigmenioibarra, @erendiritas o @johnmackerman. El ecosistema activista, en el que se enredan cuentas zapatistas, de movimientos tradicionales clásicos y de #YoSoy132, está muy presente: @desinformemonos, @revolucion3_0, @coordinadora1dm, @ayotzinapafeed, @cghunam (UNA rebelde)… Especialmente destacable es que @omarel44, un estudiante de la escuela de Ayotzinapa que se autoproclama el estudiante 44 , sea uno de los nodos con mayor grado e intermediación.

Evolución de los hashtags de la explosión de Aytozinapa. La versión web del grafo permite una navegación cronológica y una geográfica por países. Este grafo se ha generado utilizando la librería opensource networkx desde Python y se ha trabajado y exportado usando el programa opensource Gephi.

¿Y cómo fue la expansión Internacional de la indignación por el caso Ayozinapa? La visualización interactiva realizada nos presenta tanto la cronología (barra inferior) como la distribución geográfica por países. Y muestra una intensa sincronía de diálogos internacionales. Los diferentes ecosistemas mexicanos previos (zapatismo, huelga del 1999, #YoSoy132) interactuaron con las redes de las revueltas globales, como el #15M español, las protestas de Brasil u OccupyWall Street, en hashtags como #Caravana43 (Estados Unidos), #EuroCaravana43 (Europa) o #caravana43sudamérica. A su vez, Ayotzinapa conectó luchas surgidas en diferentes momentos históricos, como lo visibilizan los apoyos de Noam Chomsky y Democracia Real Ya de España. Interesante la mutua identificación de Ayotzinapa y #BlackLivesMatter (protestas contra el asesinato de negros estadounidenses). Durante el May Day de 2015 se llegaron a ver carteles relacionando los incidentes de Ferguson con Ayotzinapa.

Por otro lado, el caso Ayotzinapa ha dejado una huella profunda en América Latina, produciendo una conexión efímera y emocional de los diferentes movimientos estudiantiles. Además, despertó el apoyo de movimientos tan heterogéneos como Yasunidos (Ecuador), las Madres de Mayo (Argentina) o la hinchada del equipo The Strongest (Bolivia). En Chile, estudiantes, madres y jugadores de fútbol realizaron un vídeo relacionando Ayotzinapa con los desaparecidos de la dictadura y gritaban un “no más desaparecidos en América Latina”. Al mismo tiempo, surgieron nodos y colectivos alrededor del nuevo imaginario, como @ayotzinapavzla (Venezuela), @ComiteBolMex (Bolivia), @UyporAyotzinapa (Uruguay) o @caravana43sur. Ayotzinapa despertó un tímido nuevo panamericanismo en red, que renueva la idea de la Patria Grande y la unión de los pueblos hispanoamericanos, con diálogo con Brasil y eco global, en el que “la solidaridad pesa más que la ideología”. La marcha de Costa Rica del 27 de noviembre de 2014 es una prueba del espíritu del caso #Ayotzinapa en el que “no importa tu origen étnico, tu nacionalidad, tu ideología o tu clase social”.

El hashtag más contradictorio, muy relevante en América Latina, fue #AyotzinapaSomosTodos. En él convivían las muestras espontáneas de una ciudadanía heterogénea y el “oficialismo” de países como Venezuela, Ecuador o Bolivia. Paradójicamente, la indignación apartidista surgida para denunciar al Estado mexicano se fue transformado en un espacio estatista en los mencionados países, especialmente en Bolivia. Más paradójico todavía es que un perfil conservador de Colombia (@YaMeCanse_FARC) haya resignificado el imaginario #YaMeCansé en un grito que lucha contra las FARC.

La nueva explosión indignada ocurrida tras el asesinato de los cinco, que se queda fuera del estudio de OXFAM, repite los patrones comunicativos, auto-organizacionales y las muestras de solidaridad del proceso de Ayotzinapa. En hashtags como #JusticiaParaRubén, #JusticiaParaLxs5 o #JusticiaParaNadia – que se quedaron fuera del estudio – encontramos muchas de las cuentas, organizaciones y personas más activas del proceso de Ayotzinapa. Como en cada explosión, se suman nuevos nodos al ecosistema previo, se organizan manifestaciones en todo el mundo y aparecen nuevos apoyos institucionales (interesante el manifiesto de BarcelonaEnComú, que gobierna el Ayuntamiento de Barcelona). A pesar de la empatía emocional provocada por el caso de Ayotzinapa y de las nuevas conexiones comunicativas y organizacionales ocurridas a partir del mismo, todavía es pronto para saber si el proceso influirá en la macropolítica mexicana o si desembocará en un nuevo movimiento o paradigma político panamericano y/o global. La fuerza de las conexiones aún es débil, pudiendo quedarse apenas, como afirma el activista Santiago García Gago, en “un grito unánime que reclama justicia”.


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